viernes, 19 de agosto de 2016

ROMANCE DEL ÁRBOL SECO


En la plaza de las losas,
gran plaza del Arrabal,
el árbol se seca seca,
el árbol se va a secar.
Sobre las losas pasea
un elefante triunfal,
camina camina lento
con su correa y trompal.
Al árbol lo mira mira,
lo mira y vuelve a mirar,
rompe una rama tan seca
que chasca como el cristal.
Por qué se seca arbolito,
le pregunta al concejal,
por qué secar le han dejado
y no le han vuelto a plantar.
Éste se encoje de hombros
como el que oye barritar,
luego se vuelve despacio,
se va por el soportal.
Dejadez de Ayuntamiento,
desidia municipal
que se olvida de este árbol,
olvida y vuelve a olvidar.
En la plaza de las losas,
ya tres años lleva ya,
seco seco, seco seco,
el árbol muy seco está.
En Arévalo, a 19 de agosto de 2016.
Luis José Martín García-Sancho.
(En recuerdo a don Federico García Lorca, en el octogésimo aniversario de su asesinato)




viernes, 5 de agosto de 2016

LA BOBINA BLANCA



Pedrito salió corriendo por el arco de la cárcel hacia la plaza del Arrabal. Si se hubiera girado hubiera visto a Ernesto con los brazos colgando por los barrotes con la mirada puesta en ninguna parte. Los pocos campesinos que quedaban en la plaza, enganchaban las bestias a los últimos carros para retornar a sus pueblos de origen después de haber terminado la jornada de mercado semanal. Algunos burros, mulas y machos aún abrevaban en el foso de la fuente de la bola gorda para comenzar la marcha de regreso con la sed saciada.
Atravesó la carretera, pasó por delante de los soportales del café Central, que a esas horas de la tarde ya tenía los cortinones recogidos en la primera columna de cada extremo, y donde el señor Genaro Rodríguez, colgado de un grueso puro, apuraba su sol y sombra de rigor con soporífera pachorra. Dejó a la derecha la bocacalle de Figones, un poco más adelante la de Canales y por fin la de Sombrereros para adentrarse en los soportales y entrar en el primer comercio donde un gran cartel de cristal con fondo negro y letras doradas rezaba: “Almacén Textil Genaro Rodríguez” y en letras menores: “venta al detall y al por mayor”.
Plaza del Arrabal de Arévalo.

Pedrito entró en la tienda y dijo de corrido lo que le había encargado su madre y que había repetido, una y otra vez, por el camino para que no se le olvidara. Ya le había advertido su madre, Mari la modista, que como no hiciese bien el recado se quedaba sin merienda.
Así que, nada más abrir la puerta sin dar las buenas tardes ni nada soltó de sopetón:
- Que me ha dicho mi madre que me den una bobina grande blanca de la herradura del número cuarenta y que se la pongan en la cuenta.
Domingo, el dependiente del comercio, con una sonrisa socarrona le recriminó:
- ¿Es esta manera de entrar en un establecimiento tan decente como este?
- ¿Por qué, señor Domingo?
- Hombre Pedrito, ¿no te han enseñado a dar las buenas tardes cuando entras en las casas o en las tiendas? Anda, anda; sal ahora mismo y vuelve a entrar como un niño educado.
- ¡Jo! Es que se me va a olvidar el encargo –dijo el niño cerrando la puerta tras de sí.
Pedrito volvió a entrar ante la mirada divertida de Domingo y gritó:
- ¡Hola, buenas tardes! Que me ha dicho mi madre que me den…
- No, no, no, Pedrito, ¿pero tú a qué colegio vas?, ¿no sabes que por educación y decencia cristiana debes decir “nos dé Dios”? Venga; sal, vuelve a entrar y saluda correctamente.
Pedrito se desesperaba, salió nuevamente, cerró la puerta resoplando, la volvió a abrir y gritó más fuerte aún:
- ¡Buenos tardes nos dé Dios!
- ¿Ves? Así, así –le cortó Domingo-. Buenas tardes majete, ¿qué quería usted?
- Que me ha dicho mi madre que me den una bobina grande blanca de la herradura del número cuarenta y que se la pongan en la cuenta.
- Muy bien, Pedrito –le dijo Domingo-. Una bobina blanca grande de la herradura del número cuarenta pero, ¿de qué color?
Pedrito se quedó blanco y dijo con una vocecilla:
- Ah, pues… vaya… no me ha dicho el color.
- ¡Cachis! Pues hala –repuso Domingo-, ve a preguntarlo y luego vuelves.
- Vale, ahora vengo –dijo Pedrito mientras salía por la puerta a toda leche.
Domingo reía a carcajadas.
- ¡Toribio! –gritó-, ¿de qué color es el caballo blanco de Santiago?
- ¿Tú eres tonto, Domingo? –contestó Toribio desde la trastienda-, pues blanco, de qué color ha de ser.
Domingo reía más fuerte aun.
- ¿Y de qué color es una bobina blanca de la herradura?
- Pues blanca también –reía Toribio contagiado-, ¿por qué lo dices?
Domingo le contó su ocurrencia y los dos lo celebraron durante un buen rato.
Así que cuando alguien les pedía una bobina blanca, para recordar la anécdota, repetían:
- Si señora, ahora mismo, una bobina tan blanca como el caballo blanco de Santiago.

En Arévalo, a 26 de agosto de 2015.

Luis José Martín García-Sancho.
Relato publicado en el número 76 de La Llanura de septiembre de 2015

lunes, 25 de julio de 2016

PINTOR Y POETA

Segundo Bragado junto a uno de sus murales

En torno a una mesa de pino
con viandas, pan y vino,
poesía sobre blanco
y sobre colores mil.
De imágenes cervantinas
y de caza
poesía,
en paredes, en paisajes
de la vida
poesía,
en recuerdos, en pinturas
de Segundo Bragado
poesía.
(LJM - 24 de julio de 2016)

SEGUNDO BRAGADO EL PINTOR Y EL POETA:
SEGUNDO BRAGADO, 24 DE JULIO DE 2016

Por Luis José Martín García-Sancho.

Hacía ya tiempo que Segundo Bragado nos había invitado a sus compañeros, los redactores de La Llanura de Arévalo, a su finca para enseñarnos unos murales realizados con motivo del IV centenario de la muerte de don Miguel de Cervantes.
Hoy por fin quedamos y Juan Carlos, Fabio, Chispa, Javier y el que suscribe, vamos a visitar la obra pictórica y literaria de Segundo Bragado plasmada en murales realizados en las tapias de una finca de su propiedad.
Nos explica Segundo que es también un homenaje a la caza, que tantos años ha practicado y disfrutado y, al mismo tiempo, una visión particular del Quijote cervantino trasladado a diferentes parajes de Arévalo y su tierra. Sea como fuere, y como artista consagrado que es, una interpretación libre y personal del Quijote y de la caza transmitida a través de sus pinceles y de sus colores obtenidos de la pintura industrial, la misma que ha utilizado en tantos años de profesión, acompañados de bellos y emotivos textos fruto de su creación literaria.
Juan Carlos, Fabio, Javier,Segundo y Chispa

Estos son sus murales:

Mural 1: Caza de la liebre con galgo.

Una lucha de tú a tú, entre dos de los animales más veloces de la tierra.
Este mural está dividido en cuatro partes. En la principal, en el centro, se aprecia a dos galgos que corren detrás de una liebre. 

En la parte superior dos dos jinetes a galope sobre sus caballos con un fondo en el que se aprecia el castillo de Arévalo y las iglesias de Santa María y San Martín. 
La parte inferior izquierda quiere representar la media veda: un cazador con dos perros sentado a la sombra de un pino contemplando un paisaje de campos de rastrojo. Sobre ellos, un galgo en el cerro de Cantazorras con la lengua fuera y el rabo entre las piernas, señal de que la liebre ha escapado y regresa con las fauces vacías. 

Y una cuarta parte en la que se distingue a don Quijote con su lanza y adarga y abajo a un personaje tal vez del siglo de las luces, tal vez morisco, sentado sobre un leño y pensando o preguntándose sobre un tostón asado al estilo de Arévalo.
Con las siguientes leyendas:
- "Amigo Sancho... Dios creó a la liebre para cazarla con galgo".
- "Año 2016 y cuarto centenario de la muerte de don Miguel de Cervantes. Una deferencia a la revista cultural "La Llanura". En un lugar de La Moraña de..."

Mural 2: Caza de perdices con perro.
Representa a un grupo de tres perdices  escapando de un perro que hace la muestra desde el borde de un pequeño lavajo, con un paisaje característico de la tierra de Arévalo, levemente ondulado y con algunos pinares isla.

Mural 3: Cetrería y cazador con perro.
Está dividido en dos partes. La de la derecha representa a un halcón peregrino que ha cazado un ánade azulón mientras sobrevuela otro halcón. Y la parte de la izquierda es la estampa típica de un cazador, escopeta en mano, acompañado por su perro.
Con la siguiente lectura: - El cazador - Encarnación viviente de los últimos anhelos de individualismo romántico de nuestro tiempo".

Mural 4: Entre la noche y el día en Madrigal.
A la izquierda las claras luces del alba con una bandada de avutardas volando altas sobre los campos de Madrigal, cuyas murallas y fabulosa torre de san Nicolás presiden el centro de la obra. A la derecha una anaranjada puesta de sol y un alcaraván con un candado en su pico sobre campos pedregosos.
Y una leyenda que dice así: "De extensas llanuras suavemente moduladas... De luminosos amaneceres y encendidos atardeceres, donde la flora y la fauna, día a día, escriben su mejor poema, dejando al pintor y al poeta absortos y sin palabras. Un lugar donde el alcaraván echa el candado entre el día y a noche y con su canto nos manda a dormir, a dormir... Un lugar, en suma, de cuyo nombre sí quiero acordarme. Segundo Bragado".

Mural 5: "La zorra y las uvas".
"Después de múltiples saltos dar
y las uvas no alcanzar,
La zorra exclamó:
No las quiero, están verdes."
Se aprecia una noria con su pilón y vegetación espontánea que crece en estos sitios. También en el otro extremo un muro y una puerta en la que se lee la fecha de 1937, año de nacimiento del autor.
Segundo Bragado nos hace saber que el zorro es un animal muy astuto y muy beneficioso para el campo, por la gran cantidad de roedores que consume. Al contrario de lo que piensan la mayoría de los cazadores.

Mural 6: Arévalo en tonos grisáceos.
Una vista particular y personal del autor desde el paraje conocido como "El Eco" en la margen izquierda del Arevalillo. Representa la silueta de Arévalo con el castillo, y las siete torres: las dos de san Martín, santa María, san Juan, san Miguel, santo Domingo y el Salvador. Con el puente y arco de Medina y el soto del río Arevalillo en primer término.

Mural 7: Paseo ecuestre con perros.
Con la siguiente leyenda: "La grandeza de una obra de arte, sea esta pictórica, escultural o poética, no reside solo en su buena ejecución sino más bien en aquello que el artista quiere expresar".

Mural 8: Cervantes y su obra
Mural dividido en dos partes ambas en la plaza de España de Madrid. En la de la derecha aparecen don Quijote y Sancho sobre Rocinante y el rucio,
Con la leyenda:
"Hacia Matamozos caminamos Sancho..."
"Le recuerdo a vuestra merced que con pastores nos vamos a encontrar".
"No menosprecies Sancho mi brazo o demencia que muy a pesar mío, ejércitos y gigantes siempre habrá aunque los primeros se disfracen de carneros y los segundos de molinos."
Y en la parte derecha del mural, Segundo Bragado ha representado a Miguel de Cervantes entronizado delante del famoso edificio de la plaza España, y al que ha querido dar vida a su mano izquierda, perdida en la batalla de Lepanto, ya que porta en su mano derecha un libro y en la izquierda unos pliegos, seguramente, en los que escribió El Quijote.
Con la siguiente leyenda: "Al insigne y egregio don Miguel de Cervantes y Saavedra, maestro de escritores, en el IV centenario de su muerte. - Año 1616 - 2016 -. Gloria eterna."
Debajo, unas cadenas rotas con las que ha querido representar al fraile trinitario arevalense Fray Juan Gil que liberó a Cervantes de su cautiverio en Argel y gracias a ello pudo escribir toda su obra literaria.
Segundo Bragado junto a su obra.

Mural 9: Cervantes y Shakespeare.
Preside el mural un centenario pino negral y lo divide a su vez en dos partes. A la izquierda, en un paisaje característico de la tierra de Arévalo, está escrita la siguiente leyenda: "A la sombra de estos centenarios pinos y a la estela de estos dos grandes de las letras... Un mudejarillo de J. Villaverde se enfrasca en la lectura, y otro del que a cuenta no viene, se afana en plasmar su impronta sobre estos ásperos lienzos de arena y de cemento. De sus luces o sus sombras no se ufana o desfallece pues ya con el solo intento por satisfecho queda y entre nubes de vellón se pierde."
Debajo de un grupo de pinos y junto a un grupo de cardos borriqueros se lee: "Se comenzaron estos murales el día 12-10-2015 y se finalizaron el día 23-04-2016 - Año Cervantino."
y firma Bragado.
En la parte izquierda de este mural se ven las figuras hermanadas de Miguel de Cervantes y William Shakespeare. Sobre ellos el siguiente texto:
"No fueron ni santos ni reyes,
sobre sus cabezas no ciñen
coronas de oro o platino,
sobre ellos emerge la aureola
de la inmortalidad.
¡Fueron solo poetas!"
Debajo de ellos una pluma, humilde instrumento con el que inmortalizaron sus textos. Y debajo el mudejarillo al que hace referencia en la parte izquierda y el texto: "En literatura y artes, no hay fronteras".

Mural 10: una representación de don Quijote.
Cartel anunciador de la "Exposición: En un lugar de La Moraña. Organiza La Alhóndiga. IV centenario de la muerte de Cervantes. Iglesia de San Martín - Arévalo - 15-4 al 15-5 de 2016.
Representa una figura de don Quijote con cuatro aspas de molino en su cabeza en las que puede leerse: "Tiempo pasará en que nazca un visionario tan cuerdo como vos señor en este siglo que dinamos".

Mural 11: Los Santos inocentes.
Clara y sincera es la admiración y el respeto que Segundo Bragado siente por Miguel Delibes, por su obra, por su afición a la caza y por su amor a la naturaleza. En este mural está representado el Azarías de "Los santos inocentes" con su grajo en el hombro (su milana bonita) junto a una encina en la que se ve una paloma torcaz y debajo al señorito apostado con su escopeta. En el centro, como difuminados se ven las figuras del propio Miguel Delibes y su personaje el Azarías. Y la siguiente leyenda: "Los santos inocentes. Fina crítica social de Delibes hacia un sector opresor y déspota del que no se libró ni la milana bonita".

Mural 12: El bodegón vivo.
En torno a una mesa con vasos, botellas de vino y productos varios de la tierra, Javier, Fabio, Juan Carlos, Chispa y el que hace la foto, celebran junto a Segundo Bragado y su hijo Rubén, los murales descritos y hablan de asuntos de la vida, de aquellas vidas, de todas las vidas.
Gracias Segundo por esta agradable jornada.
Tu obra perdurará en el tiempo.


En Arévalo a 24 de julio de 2016.

sábado, 23 de julio de 2016

EL QUIJOTE EN LA NATURALEZA

Segadores (Foto "el rincón de Madrigal)

Luis José Martín García-Sancho

"Se de esperiencia que los montes crían letrados y las cabañas de pastores encierran filósofos" Esto es lo que dice el cura de la aldea de don Quijote a Eugenio, el cabrero enamorado, en el capítulo L de la primera parte.
El Quijote está lleno de referencias a la naturaleza: Animales, árboles, plantas, oficios o aficiones, accidentes geográficos... Por otra parte es normal que Cervantes utilice estas referencias pues la mayor parte de la historia transcurre a cielo abierto. Tanto la historia principal como los relatos secundarios están plagados de citas relacionadas con la naturaleza, lo que, sin duda, enriquece el texto.
La primera descripción que hace don Quijote en su primera salida es un amanecer: "Apenas había el rubicundo Apolo tendido por la faz de la ancha y espaciosa tierra las doradas hebras de sus hermosos cabellos, y apenas los pequeños y pintados pajarillos con sus harpadas lenguas habían saludado con dulce y meliflua armonía la venida de la rosada aurora", (Primera parte, capítulo II). Sin duda, Cervantes conocía que los pájaros suelen recibir a la aurora con sus cantos (arpadas lenguas). En tierras llanas y abiertas como lo son las del Campo de Montiel el grupo de los aláudidos (alondras, calandrias, cogujadas y terreras) tiene la sana costumbre de cantar especialmente al amanecer o durante las primeras horas del día, y Cervantes así lo recoge varias veces a lo largo de su novela.

Con sus descripciones nos da una pista de cómo era la Mancha en su época: "Los manchegos, ricos y coronados de rubias espigas", o "los que su ganado apacientan en las estendidas dehesas del tortuoso Guadiana, celebrado por su escondido curso". Pedro el cabrero, en el capítulo XII de la segunda parte, nos habla de la rotación de cultivos al decir: "Sembrad este año cebada, no trigo; en este podéis sembrar garbanzos, y no cebada". También hace referencia a otras regiones como "el olivífero Betis" o a Sierra Morena como "lugar inhabitable y escabroso" o "sierra áspera y escondida", entre otros mucho lugares.
También Sancho nos da una idea de las posesiones y hacienda de don Quijote al decir en el capítulo II de la segunda parte: "con cuatro cepas y dos yugadas de tierra" siendo la yugada una antigua medida agraria equivalente a 50 fanegas, algo más 32 hectáreas o, también, la porción de tierra que una yunta de bueyes puede arar en un día.
Yugada de bueyes

En algunos pasajes se aprecia la estrecha relación del hombre con la naturaleza hasta llegar al punto de la mera supervivencia, como cuando Cardenio cuenta en el capítulo XXVII de la primera parte: "Quedé a pie rendido de la naturaleza, traspasado de hambre (...) mi más común habitación es el hueco de un alcornoque, capaz de cubrir este miserable cuerpo". O como dice Marcela en el capítulo XIV de la primera parte: "Los árboles destas montañas son mi compañía, las aguas claras destos arroyos mis espejos, con los árboles y con las aguas comunico mis pensamientos y hermosura".
También refleja aquello que el hombre ha aprendido de los animales o las virtudes que se pueden deducir de la observación de la conducta animal, vamos lo que en la era moderna se denomina etología: "que de las bestias han recibido muchos advertimientos los hombres y aprendido muchas cosas de importancia, como son: de las cigüeñas, el cristel; de los perros el vómito y el agradecimiento; de las grullas, la vigilancia; de las hormigas, la providencia; de los elefantes, la honestidad; y la lealtad del caballo". Esto es una reflexión de Cervantes en el capítulo XII de la segunda parte.

En aquella época los principales remedios curativos se sacaban de algunos animales pero, en especial, de las plantas, así en el capítulo XVIII de la segunda parte don Quijote le dice a Sancho: "ha de ser médico, y principalmente herbolario, para conocer en mitad de los despoblados y desiertos las yerbas que tienen la virtud de sanar las heridas". Muchas plantas silvestres, actualmente, tienen como nombre genérico "officinalis u officinale" refiriéndose a oficina que era el lugar donde el farmacéutico o boticario preparaba sus medicinas. Algunos ejemplos de los muchos que hay son: Romero: Rosmarinus officinalis, Valeriana: Valeriana officinalis, Diente de León: Taraxacum officinale... etc. El famoso bálsamo de Fierabrás está realizado con agua, aceite, vino, sal y romero, según le explica don Qujote a Sancho en el capítulo XVII de la primera parte: “Levántate, Sancho, si puedes, y llama al alcaide desta fortaleza y procura que se me dé un poco de aceite, vino, sal y romero para hacer el salutífero bálsamo; que en verdad que creo que lo he bien menester ahora, porque se me va mucha sangre de la herida que esta fantasma me ha dado”.
Romero (Rosmarinus officinalis)

En aquella época, en que el transporte se hacía a pie o sobre bestias, los prados, eran utilizados como las actuales áreas de servicio o gasolineras: "es el lugar que yo dije que era bueno para que, sesteando nosotros, tuviesen los bueyes fresco y abundoso pasto" o "desunció luego el buey el boyero, dejolos andar por aquel verde y apacible sitio". Por eso a los animales de carga o de montura se los nombra de muy diversas maneras: para asno: rucio, jumento, pollino, borrico o borrica, para caballo: rocín, hacanea, jaca, yegua o palafrén. También abunda: Mulo, macho, mula, acémila, buey, bestia... etc.
Por eso el trato del hombre con los animales era mucho más íntimo y estrecho que en la actualidad, así lo deja ver Eugenio, el cabrero, en el capítulo L de la primera parte: "Rústico soy, pero no tanto, que no entienda como se ha de tratar con los hombres y con las bestias". Por este mismo motivo había decenas de oficios o aficiones relacionados con animales o vegetales. Estos son algunos de los que aparecen, en muchos casos, tanto en masculino como en femenino: Labrador, campesino, cazador, pastor, cabrero, mozo de mulas, carretero, segador, boyero, palafrenero… entre otros.

Uno de estos oficios es el de arriero, que es quien trajina con animales de carga, en especial mulos. Uno de estos arrieros es un morisco de Arévalo, emparentado con el historiador musulmán Cide Hamete Benengeli, personaje creado por Cervantes como ficticio autor de su novela, tal vez, como crítica a otros historiadores de la época algo descuidados en su trabajo. Así lo cuenta en el capítulo XVI de la primera parte mientras don Quijote está en la venta de Juan Palomeque "el Zurdo": "Sucedía a estos dos lechos el del arriero, fabricado, como se ha dicho, de las enjalmas y de todo el adorno de los dos mejores mulos que traía, aunque eran doce, lucios, gordos y famosos, porque era uno de los ricos arrieros de Arévalo".

En Arévalo a dos de agosto de 2015

Publicado en La Llanura nº 75, de agosto de 2015.

miércoles, 20 de julio de 2016

TIERRA DE LOBOS

Lobo Ibérico (Imagen de Ana Retamero)

El diccionario de la Real Academia Española define topónimo como nombre propio de lugar. Generalmente, los que ponemos nombre a los lugares somos los que en ellos habitamos, y lo solemos hacer por alguna particularidad del terreno o del sitio en concreto. Algo que haya llamado nuestra atención, mejor dicho, la atención de nuestros antepasados, aquellos que vivieron antes que nosotros en este territorio y tuvieron el acierto de poner un nombre a un lugar que gustó a la colectividad y perduró en el tiempo.
Para este artículo he estado mirando los topónimos tanto de Arévalo como de los términos municipales limítrofes o cercanos. Así, he estudiado en los mapas topográficos los nombres de lugares de Arévalo, Donhierro, Martín Muñoz de la Dehesa, Codorniz, Espinosa de los Caballeros, Orbita, Tiñosillos, San Vicente de Arévalo, Nava de Arévalo, Aldeaseca y Palacios de Goda.
En azul, área de estudio en el entorno de Arévalo

Algunos de estos topónimos suelen estar asociados al relieve del terreno, como en estos claros ejemplos de: Cerro Lavajuelo, Valhondo, Cuesta Redonda, La Coronilla, La Veguilla, Alto del Cotonar, Los Llanillos, Cerro de la Vieja, Cuesta del Otero. Pero también hay otros mucho más metafóricos, tanto por relieve como por las dificultades del terreno. Así tenemos: Quebrantacarros, Rompezapatos o Deshonrrayugueros, nombres curiosos que han permanecido asociados a un lugar concreto a lo largo de los años.
Otros nos indican la presencia de agua, tales como Aldehuela de las Fuentes, Soto de Fuentes, Los Lavajos, Lavajuelo Alto, Fuente de la Balsa, Las Lagunillas, Aguasal o La Barrosa, entre otros muchos. También los hay que hacen referencia a algún cultivo o están relacionados con ellos como Los Azadones, Era Vieja, Viñajerez, El Ajar, El Majuelo, Gramales, Entreviñas… son solo algunos ejemplos.
Son también muy frecuentes los que se refieren a alguna planta característica o habitual de la zona, hay multitud de ejemplos, estos son sólo algunos: El Juncarejo, La Dehesa, Las Acederas, Retamar, La Pimpollada, El Carrascal, La Olmedilla, Cardos del Cura, Las Berceras, El Tomillar, Pinar de Huete, Pino del Olivo, Pinar de Amaya, Pinar de las Monjas… entre decenas de lugares asociados a alguna planta.
Son también muchos los que se asocian a prado o pradera, elemento de suma importancia en un pasado cercano, por el uso que la ganadería hacía de estos enclaves. Muchos de ellos ya han desaparecido y el nombre del lugar no es más que un recuerdo de la zona de pastos que allí había para el alimento y libre esparcimiento del ganado doméstico. Algunos de ellos son: Pradera de los Huevos, Prado de la Velasca, Prados del Cura, Prado de la Cruz, Las Praderas, Prado Regajal, Prado Mullidal, Prado del Juncal, Prado de los Bueyes, Los Pradejones.
Es curioso que, en proporción con los nombres mencionados anteriormente, no hay demasiados topónimos asociados a la fauna silvestre local. Se trata de lugares que, debido a la presencia de alguna especie o, seguramente, por la frecuencia con que eran avistados algunos animales, el hombre local les dio su nombre. Estos son algunos ejemplos de los pocos que existen en nuestra geografía cercana: Cantazorras, La Sierpe, Las Cigüeñas, El Verderón, Fuente de las Palomas, El Lebrero, El Asisón, Los Sapos, La Paloma, La Sapera, Las Conejeras, Las Acebras, este último es uno de los que más me ha sorprendido, ya que puede hacer referencia al Cebro, una especie de equino salvaje que se extinguió en España en el siglo XVIII (Seguramente a la localidad abulense de Cebreros le venga el nombre de este animal extinguido).
Pero lo que más me ha llamado la atención es que entre estos topónimos relacionados con animales salvajes el que más se repite es el de lobo, sí, el lobo ibérico, el Canis lupus signatus. En el casco urbano de Arévalo tenemos los dos primeros ejemplos, la calle de los Lobos y el puente de los Lobos. Pero en lo que se refiere a lugares, estos son los topónimos que hacen referencia directa al lobo en el área de estudio: Entre Arévalo y Martín Muñoz de la Dehesa, Loberas. En el pinar de Donhierro, Fuente de los Lobos. En Magazos, anejo de Nava de Arévalo, hay dos lugares denominados Fuente de los Lobos, uno cerca de la balsa del regadío de las Cogotas y otro cerca del camino a Langa. En San Vicente de Arévalo, Descansalobos. En Codorniz, Senda de los Lobos. Y entre Arévalo y Aldeaseca, nuevamente se repite el lugar denominado Fuente de los Lobos, y una fuente con su pequeño prado que era conocida también como la Fuente de los Lobos, situada hasta hace poco en Arévalo y hoy, lamentablemente, desaparecida pues en la concentración parcelaria realizada para el regadío de las Cogotas a alguien se le debió de ocurrir que tanto la fuente existente con su pozo y abrevadero, como el prado que la circundaba, debían desaparecer y en la actualidad no queda ni rastro de ella, tan solo su nombre en el mapa.
Como pueden comprobar, en el pequeño área de estudio, son ocho los topónimos que hacen referencia a la presencia de este animal que levanta pasiones encontradas. Hace poco escuché decir al líder de un sindicato agrario “que igual que han traído al lobo a Ávila, que se lo lleven a otro sitio, que esta tierra no es apropiada para el lobo, que no lo quieren”. Lo cierto es que el lobo ya pertenece a nuestra historia, ha sido y es parte de nuestra tierra, como lo demuestran los múltiples lugares que llevan su nombre repartidos por nuestra geografía. Con esto podemos llegar a la conclusión de que, a lo largo de la historia, el lobo ha sido un morador habitual de esta tierra. Y que, por tanto, ésta ha sido y es tierra de lobos.

En Arévalo, a 20 de julio de 2016
Luis José Martín García-Sancho

APÉNDICE DE IMÁGENES:
Fuente: Sistema de Información Geográfica de parcelas agrícolas (SIGPAC)

Imagen 1: topónimo 1: Loberas entre Arévalo y Martin Muñoz de la Dehesa

Imagen 2: Topónimo 2: Fuente de los Lobos en el pinar de Donhierro

Imagen 3: Topónimos 3 y 4: Fuente de los Lobos y Fuente de los Lobos en Magazos

Imagen 4: Topónimo 5: Descansalobos en San Vicente de Arévalo

Imagen 5: Topónimo 6: Senda de los Lobos en Codorniz

Imagen 6: Topónimos 7 y 8: Fuente de los Lobos y Fuente de los Lobos entre Arévalo y Aldeaseca

Lobo ibérico (imagen de José María García)


jueves, 30 de junio de 2016

UN PAJARERO POR ELCHE


Texto y Fotos Luis José Martín García-Sancho.

Día 1: Salinas de Santa Pola:
20 de junio de 2016. He madrugado poco, ya calienta.
Salgo de playa Lisa santapolera para tomar la nacional 332 en dirección a Torrevieja. Muy cerca, a mano derecha, está la torre del Tamarit donde la gaviota patiamarilla se ha convertido en su principal morador. Todos los años cría en este punto. Desde el área de descanso de la carretera se observan bastante bien las salinas de Santa Pola (mapa 1, punto 1). A un km hay otra zona donde se puede dejar el coche para observar las salinas desde unos montones de arena y rocas (mapa 1, punto 2) buena zona para ver flamencos, ardeidas, anátidas y limícolas. Un poco más adelante, hay otro buen punto de observación, la entrada a las salinas de  Bomnati, pero que, al encontrarse al otro lado de la carretera, mejor dejarlo para la vuelta (mapa 1, punto 3)
Mapa 1: salinas de Santa Pola

Enseguida tomamos la desviación hacia la localidad de La Marina, una pedanía de Elche y, nada más entrar, en la primera rotonda tomamos la salida de la playa del Pinet. Una playa natural resguardada por dunas litorales sobre las que se han plantado pinos carrascos y piñoneros y algunos eucaliptos. Antes de llegar a la playa, cuando la carretera toca las salinas, debemos dejar el coche en el estacionamiento y hacer el recorrido andando, hasta los tres observatorios. (mapa, 2)
Mapa 2: Salinas de Santa Pola: Observatorios del Pinet

Nada más llegar escucho los gritos de los charranes comunes que reclaman una pequeña parcela de tierra como lugar de anidamiento. Descubro a un macho que se ha subido a la espalda de su compañera con la sana intención de pasarla su semen a través de las cloacas. Pero algo pasa pues se mantienen en esa acrobática posición sin consumar, el macho de pie guardando el equilibrio sobre el dorso de la hembra. La verdad es que resulta gracioso ver y oír como reprenden a otros charranes que se posan cerca de ellos en esa posición propia de acróbatas circenses, incluso la hembra se gira y da algunos pasos portando a su amado y pesado compañero a la chepa. Tres minutos después, por fin, juntan sus cloacas y, tras un rápido aleteo del macho, dan por terminada la cópula.
Veo varios flamencos de varias edades, avocetas, cigüeñuelas, tarro blanco, chorlitejo patinegro, ruidosas gaviotas picofinas, charrancitos. Busco canasteras, vuelvepiedras, gaviotas reidoras y de audouin, pero este año no las encuentro.
He hecho muy buenas fotos pues los bichos se mostraban confiados, o al menos eso creo porque cuando regreso a casa en playa Lisa, descubro que la tarjeta de memoria no estaba en su sitio. Bueno no tengo fotos pero he visto costumbres interesantes de las aves. Al menos eso pienso para consolarme.
Vista de las salinas de Santa Pola a la altura de la Playa del Pinet.

- Día 2: Salinas de Santa Pola:
21 de junio de 2016: Antes de salir compruebo la cámara. Hoy he madrugado algo más y a las nueve ya estoy en los observatorios de la playa del Pinet.
Charranes comunes (Sterna hiundo) defendiendo su territorio de cría.

Nada más llegar me vuelven a recibir los gritos de los charranes. Espero tener la suerte de presenciar alguna cópula como ayer, pero no. Lo que sí compruebo son los preliminares. Un macho llega volando con varios pescados en el pico y se los ofrece a su hembra que le espera posada en una de las islas de las salinas, donde seguramente instalarán su nido. Les veo, incluso, cortando ramitas de una cirialea que tienen justo detrás de ellos, mientras avocetas, cigüeñuelas y otros charranes expulsan de forma extremadamente ruidosa a una garceta común que puede comerse sus huevos o sus polluelos. Cuando esta desaparece vuelve la calma relativa pues los gritos son casi continuos entre vecinos, no sé bien si como saludo o como reafirmación de la territorialidad de la minúscula parcela en la que han instalado el nido.
Charranes comunes: Pico rojo patas cortas rojas, capirote negro desde la nuca hasta el pico.

Más adelante, cerca del primer observatorio, compruebo la edad de algunos flamencos, entre los que hay inmaduros de colores apagados tirando a grisáceos, subadultos que ya les empieza a despuntar el rosa clarito del cuerpo y el fucsia fuego de las alas y adultos con la cara, las patas y el pico ya de color rosa.
Adulto de flamenco (Phoenicopteurs ruber) Patas rosas, pico rosa, rémiges de las alas visibles en fucsia y negro. 
Subadulto, cabeza y pico aún no son rosas 
inmaduro, patas pico y cabeza grisáceos.

Muy cerca de ellos hay un tarro blanco macho, por la protuberancia de la base del pico, que está perdiendo su plumaje reproductor para pasar al de eclipse.
Tarro blanco (Tadorna tadorna) macho comenzando a perder  el colorido del plumaje de celo.

También una familia de confiadas cigüeñuelas se dejan observar desde corta distancia.
Adulto de cigüeñuela (Himantopus himantopus)
Pollo de cigüeñuela

Llego al segundo observatorio, el más interesante. Hay un gran barullo porque una gaviota picofina adulta es acosada pos tres de sus pollos que, a gritos, solicitan su comida. La gaviota se posa en el territorio donde unos charranes, avocetas y charrancitos han elegido para criar, por lo que el vocerío aumenta y se producen vuelos picados donde uno de los charrancitos llega a golpear la espalda de la presunta intrusa y potencial comedora de huevos.
Tres charrananes comunes y una gaviota picofina (Larus genei)
Avoceta en actitud de descanso.

Los charrancitos también parecen en celo y defienden los límites imaginarios de su territorio de otros charrancitos intrusos. Para ello levantan el vuelo y se ciernen como helicópteros sobre un punto fijo, van ganado altura y, de pronto, realizan un rápido picado que acaba sobre las espaldas del intruso. También veo como algún macho lleva pescados en el pico a su pareja que le aguarda reposadamente.
Charrancito (Sternula albifronts) Pico amarillo de punta negra capirote negro pero con la frente blanca.

Mientras observo las idas y venidas de charranes y charrancitos, otro pequeño actor entra en escena a paso rápido y nervioso, se trata del chorlitejo patinegro, una pequeña limícola que corretea entre los territorios de avocetas, charranes, gaviotas y charrancitos sin generar desconfianza, ni ataques, ni vocerío.
Chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus) en primer plano y un charrán común al fondo.

Chorlitejo patinegro alimentándose

Satisfecho regreso al aparcamiento entre la franja de dunas móviles de finísima arena que separa a las salinas de la playa del Pinet.
Dunas litorales del la playa del Pinet
Cuando llego al aparcamiento me acuerdo que ayer había una hembra de avoceta echada muy cerca de la alambrada.
Aparcamiento de la zona de observatorios

Miro con cuidado y consigo las mejores fotos que tengo de avoceta.
Hembra adulta de Avoceta (Recurvirostra avosetta)

Detalle del pico de la hembra de avoceta, el macho lo tiene aún más curvado

Una mañana productiva y, esta vez, con fotos. Jajajaaa.

Día tres: Embalse del Hondo.
22 de junio de 2016. Son las diez y cuarto. Hoy me ha vuelto a ganar la pereza y no he madrugado lo suficiente. El sol ya calienta de lo lindo cuando llego al parque natural del Hondo. Una zona húmeda artificial creada para embalsar aguas que se bombean desde la desembocadura del río Segura en la localidad de Guardamar de Segura, situado a unos 15 km de allí. A estas aguas, algo salobres, se añaden las procedentes del bombeo desde el acuífero y, también, un pequeño volumen del río Vinalopó que parte la ciudad de Elche en dos. Este importante humedal forma varias láminas de agua unidas o separadas por varios canales que son utilizados para regar los cultivos circundantes.
Zona del centro de recepción del embalse del Hondo

En las lagunas próximas al centro de recepción observo una de las joyas del parque. La cerceta pardilla, con su característico antifaz y su dorso moteado. Una especie en peligro de extinción que tiene en los humedales del sureste español uno de sus principales santuarios.
Cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris) junto a una cigüeñuela. Es característico su antifaz negro y su dorso moteado.

Busco alguna más pero no las veo, sí distingo entre la vegetación la silueta de otro raro habitante, el calamón común. 
Típica silueta del  calamón común (Porphyrio porphyrio)
 Focha común (Fulica atra), abajo alimentando a uno de sus pollos
Algo más lejos una focha común alimenta a sus pollos y las cigüeñuelas que incuban bajo una mimbrera tratan expulsar a una garceta común que intenta pescar por las inmediaciones y lo único que consigue capturar es una rama, que no rana. Finalmente se cansa y se posa en una de las barandillas de madera de las pasarelas del observatorio y se mira los pies como queriéndome decir que lleva unos calcetines amarillos preciosos.
Cigüeñuela incubando en su nido construido sobre el agua
 Garceta común (Egretta garcetta) captunado una rama, que no rana.
Garceta común enseñándome sus pies amarillos.

Me acerco a otras dos lagunas que recuerdo que, años atrás, tenían gran cantidad de especies, pero una de ellas está seca, sólo veo una polla de agua corriendo como si la seca y agrietada arena expuesta al sol quemara sus delicados y largos dedos.
Una de las charcas del Hondo seca

Polla de agua (Gallinula chloropus) Pariente de las fochas y de los calamones. 
En la otra descubro a varias parejas de cercetas pardillas y algunos pollos. También zampullines cuellinegros activos y nerviosos que no paran de bucear,
Pareja de cercetas pardillas en el Hondo
Zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis)
algún conejo que se acerca al borde de la laguna, una desconfiada garcilla cangrejera que se oculta entre la vegetación y un calamón común que con sus descomunales dedos intenta agarrar algún brote tierno de carrizo. Un pollo del año le sigue e intenta imitarle sin aparente éxito, por lo que se acerca a ver a los conejos. 
a la garcilla cangrejera (Ardeola ralloides) es fácil observarla en el Hondo
Conejo (Oryctolagus cuniculus) y calamón (Porphyrio porphyrio)
Detalle del pico, escudo frontal y descomunales dedos del calamón con los que arranca el carrizo tierno.
Abajo pollo de calamón, arriba, adulto
Este año echo en falta a la focha cornuda y anátidas como pato colorado o porrón común.

Día 4: Embalse del Hondo:
23 de junio de 2016. Hoy he vuelto a madrugar, así que a las nueve ya estoy en el Hondo. Voy a visitar la parte sur del parque natural que se conoce como zona de reserva o charca sur. Se puede acceder tanto desde la carretera comarcal 861, que va a la localidad de Dolores, como desde la 855 que une san Fulgencio con Elche.
Mapa 4: situación de los cuatro observatorios ubicados en la zona de reserva.
Grupo de flamencos en la charca sur del embalse del Hondo

Antes de llegar veo gran trasiego de garcillas y moritos entre los cultivos y el humedal. La ruta se compone de cuatro observatorios que se introducen unos metros en las charcas a través de unas pasarelas abiertas entre el carrizo. (Mapa 4)
detalle de la pasarela que lleva a uno de los observatorios

Nada más llegar me recibe una de las joyas del humedal, la malvasía cabeciblanca, los machos se presentan algo más confiados que las hembras aunque ambos expresan alerta inicial con la cola erecta, aunque luego se relajan. En esta parte de la reserva es algo más fácil observar a esta curiosa ave catalogada en peligro de extinción. A parte de la cola erecta, llama la atención el color azul del pico del macho.
Machos de malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala) con su característico pico azul y cola erecta en señal de alerta

 Hembras de malvasía cabeciblanca que también suelen levantar la cola para expresar alerta

Postura característica de la malvasía nadando

También se deja ver el somormujo lavanco aunque no logro ver pollos. Y dos primos suyos, el zampullín cuellinegro y el zampullín chico, aunque a este último no consigo fotografiarlo.
Somormujo lavanco (Podiceps cristatus) ave buceadora presente en humedales con cierta profundidad

Los zampullines pertenecen a la misma familia que los somormujos, son especies buceadoras que tienen las patas muy retrasadas para facilitar el buceo, por eso son algo torpes en tierra pero hábiles volando, nadando y buceando, por lo que se pueden considerar auténticos todo terreno. El zampullín cuellinegro aún conserva sus graciosos penachos amarillos de la época reproductora a modo de grandes pestañas, ciertamente no necesitan rímel.
Zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis) con sus característicos ojos rojos bordeados de llamativos penachos de plumas amarillas

Es el mundo de las ardeidas. Creo oír al avetoro, veo fugazmente al avetorillo, una garza real huye al acercarme al cuarto observatorio y una imperial me observa a mí, recelosa, desde los carrizos. La garceta común vadea las orillas en busca de peces. Levanto un par de veces a varios martinetes que se mueven por uno de los canales y a una garcilla cangrejera que finalmente se para en lo alto de un taray y posa para mi cámara, mientras varias bueyeras pasan sobre mi cabeza. Solo echo en falta a la garceta grande.
Garceta común
Garcillas bueyeras (Bubulcus ibis)
Garcilla cangrejera (Ardeola ralloides) en un taray 

Todo ello acompañado por el reclamo constante y hasta cansino de los carriceros tordales y comunes. Muchos de ellos se dejan ver entre el carrizo pero fotografiarlos es misión imposible. También fue imposible fotografiar los vuelos del fumarel cariblanco (Chlidonias hubridus).
Aspecto característico de la zona sur de la reserva.

Los flamencos también campan a sus anchas en este rincón del Hondo dando un toque de color pastel entre la sierra y el mar. Y un grupo de tarros blancos se sitúan confiados en el centro de la charca mostrándome las distintas fases de coloración de su plumaje, del celo al eclipse.
 Flamencos adultos (Phoenicopterus ruber) en el Hondo

Tarros blancos (Tadorna tadorna) en diferentes fases de coloración 

El vaivén de moritos, garcillas bueyeras y cangrejeras entre los cultivos encharcados y las charcas es constante, si bien se muestran algo más confiados mientras se alimentan en bandada en las parcelas de regadío o, incluso en los campos de granados.
Morito (Plegadis falcinellus) en una parcela del Hondo

 Tres garcillas bueyeras, más blancas y una cangrejera más ocre.
 Moritos alimentándose en un campo de granados y en una alfalfa

Una mañana muy completa de las que gusta recordar.
Pasarela de acceso a uno de los observatorios de la reserva 
 Flamenco adulto alimentándose.
 Aspecto de uno de los canales de la reserva
 Flamencos y cigüeñuela



Día 5: Clot de Galvany
25 de junio de 2016. Nos hemos enterado de que en el cabo de Santa Pola hay una playa canina, la caleta dels Gossets (Caleta de los perritos), justo debajo del faro. Mi hija María quiere llevar a su perra Noah. Es una gozada que se pueda disfrutar de la naturaleza, del mar, de la playa con un perro, siempre, claro está, que esté permanentemente controlado por el o los propietarios. Como soy alérgico al sol acompaño a Ana, María y Noah hasta la playa y me voy al cercano Clot de Galvany, un interesante humedal, algo más pequeño que los dos anteriores, que se encuentra en una hoya entre las macrourbanizaciones de Arenales del Sol, que pertenece a Elche, y Gran Alacant, de Santa Pola. (Mapa 5)
Mapa 5: situación del Clot de Galvany
Aspecto general del Clot y de la laguna adecuada para la observación de aves

Vuelvo a ver garceta común y avetorillo, pero nada esta pequeña garza no se quiso poner a tiro de cámara. También veo pollos de malvasía cabeciblanca, alguna cerceta pardilla, hembras de pato colorado, alguna focha, polla de agua y al esquivo zampullín chico.
Cerceta pardilla Marmaronetta angustirostris
 Pollos de malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala)

Hembras de pato colorado (Netta rufina)
Zapmullín chico (Tachybaptus ruficollis)
Es un curioso espacio natural situado en una zona muy turística y degradada del litoral alicantino, entre añosos algarrobos y exuberantes lentiscos que mantiene poblaciones de aves muy escasas a nivel mundial y en peligro de extinción.

Detalle de las ojas del lentisco (Pistacia lentiscus)
Aspecto de un viejo algarrobo (Ceratonia siliqua) y detalle de sus legumbres 

Estos tres espacios del sudeste español tienen una enorme importancia para la conservación de especies amenazadas y aseguran una gran biodiversidad, unida íntimamente al agua. Recurso escaso por estos lares.

Entre Arévalo, Elche y Santa Pola, a 29 de junio de 2016.

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